ESTO ES SOBRE MARCADORES TEXTUALES, COMO ELEMENTOS QUE DAN COHESIÓN A UN TEXTO.
1.1. Los marcadores y conectores textuales
Los marcadores textuales señalan la estructura del texto, indican las conexiones entre las frases, la función de los distintos apartados, etc. Los marcadores de los textos tienen la estructura lingüística propia de las conjunciones, adverbios, locuciones conjuntivas e incluso sintagmas, siendo muy útiles para ayudar al lector en la comprensión del texto. Daniel Cassany presenta en su obra La cocina de la escritura una serie de marcadores textuales, que son la conciencia explícita del texto como decurso organizado y coherente.
Veamos los marcadores textuales más usados y su función dentro del discurso:
· Introductores temáticos o textuales: con esta exposición pretendemos, nuestra finalidad es, trataremos, nos dirigimos a usted para...
· Introducir un nuevo tema: en otro orden de cosas, en relación con lo que estamos tratando, a cerca de, sobre este tema...
· Señalando un orden: comenzaremos, ante todo, en primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar, concluyendo, finalmente...
· Distinguiendo unas partes de otras: de un lado, de otro lado, sin embargo, no obstante, ahora bien...
· Hilando el discurso: tal y como indicábamos, así pues, además de lo indicado, así pues, asimismo...
· Haciendo hincapié: destaquemos pues, teniendo en cuenta, hay que hacer notar, como hemos dicho, centrando la cuestión...
· Detallando: por ejemplo, concretando, a saber, como podemos deducir de...
· Resumir: en resumen, en síntesis, resumiendo, recapitulando...
· Acabar: concluyendo, finalizando, en definitiva, en conclusión...
· Indicar el tiempo: antes, después, al mismo tiempo, simultáneamente, al principio, con anterioridad...
· Indicar espacio: dentro/fuera, arriba/abajo, delante/detrás, junto a, derecha/izquierda...
La posición de los marcadores textuales debe ayudar al lector, o a nuestro interlocutor, a orientarse en el texto, a situarse en él, a delimitar sus partes. Son necesarios si cumplen estas funciones, pero el autor debe evitar que se conviertan en muletillas debido a un mal uso o a un uso desmesurado de ellos.
Por otro lado, en el interior del párrafo nos podremos encontrar con los conectores textuales. Estos elementos –conjunciones y locuciones conjuntivas de la gramática tradicional- ayudan a estructurar las ideas que se exponen en el texto, afectando a oraciones y frases generalmente. Los conectores más utilizados son los siguientes:
· Indicadores causales: a causa de, puesto que, con motivo de, por razón de, como, pues, ya que.
· Indicadores de consecuencia: en consecuencia, a consecuencia de, por tanto, de modo que, pues, por consiguiente.
· Indicadores condicionales: a condición de, siempre y cuando, en caso de, con tal de, si.
· Indicadores de finalidad: con el fin de, en función de, con el objetivo de, a fin de, para que.
· Indicadores de oposición: ahora bien, no obstante, sin embargo, por el contrario, aún así, por el contrario.
· Indicadores de objeción: si bien, con todo, a pesar de, por más que, aunque.
Casado Velarde engloba todas estas formas bajo la denominación general de marcadores de función transoracional y distingue entre adverbios modificadores oracionales y marcadores de función textual:
a) Adverbios modificadores oracionales: Se trata de adverbios que presentan una función no identificable con la de complemento circunstancial: Todo terminó, desgraciadamente. En este caso no es posible la sustitución por "así". Estos modificadores no determinan el contenido léxico del verbo, como hacen los adverbios en función de CC, sino que afectan a la oración en su totalidad, introduciendo comentarios relativos a elementos externos a la oración. Cumplen, en suma, un papel ‘contextualizador’ en virtud del cual el mensaje queda ubicado en una situación comunicativa más amplia.
b) Marcadores de función textual: Incluye un grupo numeroso de piezas lingüísticas, a veces de difícil catalogación en las gramáticas tradicionales (adverbio, preposición, conjunción, interjección). Un rasgo de los marcadores de función textual aquí considerados es su acusada multifuncionalidad, con la dificultad que esto supone a la hora de deslindar el valor general de lengau de los diferentes usos o empleos ocasionales (acepciones).
Para comprobar esa multifuncionalidad, examinaremos los marcadores o sea, bueno, claro y entonces:
- El marcador o sea: Tiene un valor general de ‘explicación’ en el sentido de ‘evidenciación.’ Puede tener otros empleos entre los que destacan:
- Reformulación de lo dicho por medio de una expresión alternativa. Puede tener un carácter de precisión (Cuesta seis euros, o sea, mil pesetas), de rectificación(Llegaré a las siete, o sea, a las ocho), de eufemismo (Antonio es un viejo, o sea persona de la tercera edad) o de conclusión (Todo el mundo lo dice, o sea, que debe ser verdad).
- Explicitación de lo no dicho. El marcador puede explicitar lo presupuesto (por el contexto, la situación, etc.) o lo deducible: Pedro es profesor, o sea, puede participar.
- Ponderación o intensificación de lo enunciado en el primer segmento del texto mediante la repetición del constituyente remático. Las guías eran de pena, o sea, de pena.
- El marcador bueno: Esta forma se encuentra en estrecha dependencia con respecto de la entonación con que sea emitida la frase. Puede emplearse como:
- Introductor de un enunciado que cierra el texto: Bueno, pues creo que hemos terminado.
- Indicador de asentimiento o acuerdo, equivalente a una afirmación más o menos firme: ¿Te pongo más café?. Bueno.
- Corrector o matizador de lo dicho: Serían las cuatro, bueno, y diez.
- Puede exteriorizar el desacuerdo total a través de la ironía: ¿Me acompañas a correr un rato? — ¡Bueno...! [ni hablar].
- El marcador claro: Se emplea para manifestar evidencia o pretensión de evidencia relativa a una aserción verbal o una constatación no verbal, propias o ajenas, previas o previsibles. Este marcador conoce empleos como los siguientes:
- Asertivo, confirmativo: El número de parados sigue aumentando. —Claro, con esta política del gobierno...
- Reforzador: puede ir acompañado de que + el adverbio reforzado: ¿Has visto la exposición? —Sí, claro que sí /No, claro que no.
- El marcador entonces: Como empleos discursivos, presenta los usos:
- Conclusivo, de inferencia, con el sentido de ‘por consiguiente’. Juan no puede venir. Entonces, no iremos al cine.
- Continuativo. Permite al hablante mantener la línea discursiva, al tiempo que puede contribuir a retener la atención interlocutiva: Tenía que preparar la maleta y despedirme de mis amigos... Entonces, llamé a la centralita para pedir línea.
- Cambio de actante: Estábamos hablando tranquilamente y entonces empieza a sonar el timbre. Entonces dice Juan: ¿quién será a estas horas?